Una clínica construida sobre integración, no sobre conveniencia.
CIMA nació porque los trastornos de memoria y movimiento no responden bien a la atención fragmentada. Neurólogos y psiquiatras trabajan aquí bajo protocolos compartidos, no en paralelo.


Especialistas en memoria y movimiento, sin excepciones.
Nuestros especialistas no tratan trastornos cognitivos como una sub-especialidad añadida. Su formación clínica está centrada exclusivamente en enfermedades de memoria y movimiento.
Cada caso es evaluado por un neurólogo y un psiquiatra que comparten el mismo historial clínico. Las decisiones diagnósticas se toman en conjunto, no por separado.
Tres principios que guían cada diagnóstico.
Protocolos compartidos
Diagnóstico sin atajos
Continuidad real
Neurólogo y psiquiatra leen el mismo historial y aplican criterios diagnósticos alineados. El paciente no repite su historia en cada consulta.
Los trastornos cognitivos exigen tiempo y observación. Nunca comprimimos el proceso clínico para cumplir tiempos de agenda.
El plan de atención se actualiza con cada visita. El especialista que inicia el seguimiento es el mismo que lo cierra.
La especialización se ve en los servicios.
Cada servicio en CIMA está diseñado dentro del modelo integrado. Consultas, diagnósticos y seguimiento responden a una vía clínica estructurada.
